Diario en la Esterilla

Estudiar profesorado de yoga a distancia para profesionales ocupados

Llevo meses alternando entre dos formas de estudiar un profesorado de yoga a distancia: en un bloque largo cuando por fin no hay encargos de traducción, o en fragmentos cortos entre un archivo y el siguiente. Cada una deja una huella distinta en lo que realmente se queda: la teoría de anatomía, la alineación de posturas que creía dominadas, la disciplina de grabarme dando una clase corta frente a la cámara. Esta formación de profesores online no perdona la agenda freelance de nadie, así que vale la pena mirar las dos maneras de frente antes de elegir una.

Dos maneras de meter la formación de profesores en una agenda freelance

Corina, mi compañera del grupo de Discord donde practicamos temprano, resuelve el temario a bloques: aparta una tarde entera, cierra el chat de trabajo y no sale del módulo hasta terminarlo. Apenas cierra la última lección ya me está mandando un audio de varios minutos con sus conclusiones, antes de que yo haya siquiera procesado las mías. Hago justo lo contrario: entre un párrafo traducido y el siguiente, abro el curso quince o veinte minutos, cierro la pestaña y vuelvo al glosario técnico que me está esperando. El síndrome del impostor aparece distinto según el ritmo que elijas: en bloque te golpea de una sola vez, viendo cuánto módulo queda por delante; fragmentado, te muerde varias veces al día, en dosis más pequeñas pero más seguidas. El proceso de inscribirme en este instructorado online en particular ya lo conté en su momento; lo que importa aquí es qué haces con el tiempo una vez que ya estás dentro. Para quien tiene semanas irregulares como la mía, la estructura del temario es lo que sostiene la práctica cuando la motivación no aparece, sin importar si la sigues en bloque o en fragmentos.

Laptop con un módulo de formación de profesores de yoga online abierto junto a diccionarios de traducción freelance

Un bloque entero frente a fragmentos de veinte minutos

El bloque largo tiene una ventaja clara en los módulos densos: de una sentada larga es más fácil notar que una forma de sostener los hombros en el perro boca abajo, que yo daba por buena desde hace tiempo, no era del todo correcta. Ese es justo el tipo de ajuste que describí al hablar de cómo mejorar la práctica de yoga en casa con un curso estructurado. La anatomía aplicada a la alineación es un tema que merece su propio espacio aparte, pero aquí baste decir que un bloque largo ayuda a comparar el antes y el después de un ajuste postural casi en el mismo momento, algo clave cuando lo que hay que corregir es un hábito de años de práctica autodidacta.

Fragmentar, en cambio, funciona mejor con la nomenclatura en sánscrito de las posturas, algo que rinde más repetido en dosis pequeñas a lo largo de varios días que memorizado de corrido en una sola tarde. También ayuda con la secuenciación de clases completas, aunque esa destreza en particular se entiende mejor cuando puedes ver el arco entero de una sesión sin interrupciones, así que ahí el bloque vuelve a ganar terreno otra vez.

Taza de café y libreta con apuntes del profesorado de yoga a distancia sobre un escritorio de trabajo freelance

Lo que gana el bloque largo (y lo que se le escapa)

Probé, durante un tiempo, reservar el bloque para la noche, después de cerrar el último archivo de traducción del día. Pensé que el problema de llegar cansada a la pantalla del curso se resolvía con melatonina en cápsulas de 3 mg antes de apagar la pantalla, y la verdad es que no resolvió nada. Seguía durmiendo mal y llegando al módulo siguiente sin concentración real. Los dolores de espalda del teletrabajo tienen su propia historia, contada aparte; lo que sí noto es que un bloque largo sentada frente a la pantalla antes de pisar el mat los agrava más que una pausa corta y frecuente. Lo que sí cambió las cosas fue mover el bloque a la mañana, cuando la cabeza todavía no está saturada de terminología técnica ajena.

Compaginar el trabajo freelance con una formación de este tamaño es, en sí, un tema aparte que ya conté en otro momento, pero aquí me interesa solo el reparto del tiempo dentro del curso. El golpe de la primera semana de instructorado también lo describí en otro lado, y conviene decir que ese choque inicial se siente distinto según lo absorbas de una sentada o en pedacitos: en bloque es un golpe fuerte y corto, fragmentado es una serie de golpecitos que se acumulan sin que te des cuenta del todo.

Gata descansando sobre el mat de yoga junto al material de estudio del profesorado online

Fragmentar el temario cuando la agenda no perdona

Un sábado que había bloqueado entero para el módulo de anatomía terminé cediendo a la lista de mandados de la semana y salí al Mercado de Surquillo No. 1 por fruta; el bloque completo se cayó y no volví a abrir el curso hasta varios días después. Con los fragmentos eso no pasa tan fácil, porque veinte minutos caben incluso en una mañana con mandados de por medio. El pranayama que el curso explica frente al estrés laboral de traducir bajo presión, tema que ya profundicé en otro texto, es justo la pieza que mejor entra fragmentada, entre un correo urgente y el siguiente.

El material esencial para armar un espacio de práctica en casa es otro asunto que cubrí aparte; aquí solo diré que un mat y poco más alcanza para cualquiera de los dos ritmos, así que la elección no depende del equipo sino de cómo es tu semana. Ya compartí algunas opiniones sobre el instructorado de yoga en Hotmart tras varios módulos, y ahí queda más claro cómo la teoría te aterriza los pies cuando la mente anda volando por el estrés laboral, sea cual sea el ritmo con que llegaste a esa teoría.

Bloques de yoga y libros de anatomía junto al material de la formación de profesores a distancia

Cuál elegir según el tipo de semana que tengas

Mabel, que me escribe desde Medellín y lleva meses diciéndome que está casi lista para inscribirse, me preguntó hace poco cuál de las dos formas debería elegir cuando por fin se anime. Le contesté lo mismo que me digo a mí: si tu semana tiene una tarde completa y protegida, sin mandados ni clientes llamando, el bloque largo rinde mejor para los módulos densos, porque permite cerrar una unidad entera sin cortes ni pérdida del hilo. Si en cambio tu agenda es impredecible y esa tarde libre desaparece sin aviso, como me pasa casi siempre, fragmentar en sesiones cortas y frecuentes es lo que de verdad sostiene el avance, aunque el temario tarde más en total en quedar terminado.

La transición de hobby a instructorado profesional es una decisión aparte de cómo repartes las horas de estudio, aunque las dos terminan cruzándose en algún punto del camino. Fue mi abuela quien lo notó antes que yo: me vio cruzar la sala hacia la cocina un día cualquiera y soltó que por fin tenía los hombros lejos de las orejas, sin la tensión de siempre agarrotándome el cuello. Ninguno de los dos ritmos, bloque o fragmento, sirve de nada si no se sostiene, así que antes de elegir uno vale la pena preguntarse, con honestidad, cuál de los dos vas a seguir cumpliendo cuando la agenda se complique otra vez.

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